Medicos de Hoy

Ciencia y Salud al alcance de tus manos...

EFE-  El Instituto Karolinska de Estocolmo premió hoy con el Nobel de Medicina al británico Robert G. Edwards, que, al desarrollar la terapia de fecundación in vitro, posibilitó una transformación radical en el tratamiento de la infertilidad.

Sus investigaciones marcan un "hito" en la medicina moderna, según el jurado, y han creado un nuevo campo de estudio, además de permitir el nacimiento de 4 millones de niños con esa técnica y solucionar un problema que afecta a más del 10 por ciento de las parejas del mundo que quieren tener hijos.

Edwards (Manchester, 1925) comenzó a interesarse por la fertilización en la década de 1950, cuando estudiaba biología en la Universidad de Gales y luego en la de Edimburgo, donde se doctoró en 1955 con una tesis sobre el desarrollo de los embriones en ratones.

El proceso de fertilización in vitro había sido estudiado por primera vez en no mamíferos a mediados del siglo XIX, y casi un siglo después se demostró que óvulos de conejos madurados podían ser fertilizados con esa técnica y dar lugar a embriones.

Durante la primera parte del siglo XX, investigadores de medicina reproductiva discutían sobre cómo fecundar óvulos humanos, pero la complejidad del proceso y la insuficiencia tecnológica hacían que no se produjeran avances, hasta que apareció Edwards, primero en el Instituto Nacional de Investigación Médica de Londres y luego en la Universidad de Cambridge, a la que sigue vinculado en la actualidad.

Edwards fue realizando descubrimientos significativos: reveló cómo maduran los óvulos humanos, qué hormonas regulan ese proceso, en qué fase son susceptibles de ser fertilizados por el esperma, y las condiciones en que éste tiene la capacidad de fertilizar.

Sus esfuerzos le permitieron fecundar por primera vez un óvulo humano en una probeta en 1969, aunque esos óvulos no se desarrollaban más allá de una división celular simple.

Edwards pensó que óvulos madurados en ovarios podrían funcionar mejor, pero el problema era que no existía un método conocido para extraer un número suficiente en la fase correcta.

Un artículo del ginecólogo Patrick Steptoe, fallecido en 1988, sobre la laparoscopia, una polémica técnica que permitía examinar los ovarios a través de instrumentos ópticos y de la que era uno de los pioneros, puso a Edwards sobre la pista correcta.

Ambos empezaron a trabajar juntos, y gracias al uso de esa técnica, Steptoe pudo sacar los óvulos de los ovarios y Edwards los fertilizó in vitro, formando con éxito embriones precoces.

Sus prometedores avances fueron frenados por las autoridades británicas, que le retiraron la financiación por cuestiones éticas, aunque pudieron seguir adelante gracias a donaciones privadas.

La oposición por problemas éticos de políticos, líderes religiosos e incluso otros científicos fue una constante en esa etapa, pero no impidió que las investigaciones siguieran avanzando.

Y llegó el éxito

A comienzos de la década de 1970 empezaron a transferir embriones fecundados in vitro a los úteros, y tras un centenar de intentos frustrados por abortos y de eliminar el tratamiento hormonal suministrado a las mujeres, apostando en su lugar por confiar en el ciclo menstrual de las pacientes, llegó el éxito definitivo.

El primer "bebé probeta", Louise Brown, nació el 25 de julio de 1978, y con ella, una nueva era en la medicina.

Edwards y Steptoe crearon luego en el Bourn Hall Clinic de Cambridge el primer centro para terapia de fecundación in vitro del mundo, donde se siguieron produciendo avances en los años siguientes y que sirvió de inspiración a muchos otros científicos.

Robert G. Edwards sustituye en el palmarés del Nobel de Medicina o Fisiología a los genetistas estadounidenses Elizabeth H. Blackburn, Carol Greider y Jack W. Szostak, premiados el año pasado por sus investigaciones sobre el envejecimiento de las células.

La elección de Edwards había sido apuntada en su edición de hoy por el periódico sueco "Svenska Dagbladet", que lleva dos años pronosticando con acierto el ganador en Literatura.

"Siempre hay especulaciones sobre el premio Nobel y nunca comentamos eso. No sé por qué un diario de Estocolmo acertó este año", dijo a la agencia sueca TT el secretario del comité Nobel del Karolinska, Göran K. Hansson.

Esta institución está dirigida exclusivamente a tratar las alteraciones relativas a la reproducción a través de distintos tratamientos, como la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la microinyección espermática, congelación y vitrificación de ovocitos, técnicas de donación de gametos (óvulos y espermatozoides) y el diagnóstico genético preimplantacional, contando para todo ello con los medios tecnológicos más avanzados y un personal altamente capacitado, ambos supervisados por el experimentado y reconocido doctor L. Alfonso de la Fuente con mas de 18 años de experiencia en este campo, Profesor Asociado de la Universidad Autonoma de Madrid; formado en España y USA.

Cabe agregar que son valiosas las aportaciones del grupo de trabajo de esta institución, tanto a nivel nacional como internacional, en lo referido a nuevas técnicas en el campo de la embriología y la endocrinología ginecológica.

Dirección: C/ General Rodrigo 6, 28003 – Madrid, Tel.91 5439940

A pesar de ser poco conocida la Microinmunoterapia lleva aplicándose en el mundo 35 años con excelentes resultados. Su historia comenzaría cuando en 1967 el Dr. Maurice Jenaer comprobó que al administrar ADN y ARN altamente diluido y dinamizado a pacientes con cáncer se estimulaba su sistema inmune. A partir de ahí numerosas investigaciones y trabajos posteriores darían lugar a todo un sistema terapéutico que permite hoy tratar eficazmente cualquier patología colaborando simplemente con el sistema inmunitario.
En la siguiente presentación el Dr Diego Jacques mediante un estudio demuestra como la Microinmunoterapia ayuda a mejorar la respuesta inmune en la infección por VPH utilizando el 2LPAPI fórmula que contiene Interleukinas IL-1 a la IL-17CH, IL-2 a la 17CH, Interferon alfa a la 17CH, Anti-HLA DR, Ciclosporina A, ARN y ADN fragmentos y en dosis homeopaticas.

Inmunoterapia (autovacuna) para el tratamiento del Cáncer se desarrolla en eel Instituto de Biomedicina de Caracas Venezuela bajo la tutoría del Dr Jacinto Convit.


¿Qué es el cáncer?

El cáncer es el resultado de cambios en los genes que controlan el crecimiento y la muerte normal de las células. Estos cambios pueden heredarse o ser el resultado de factores ambientales o del estilo de vida.
El cuerpo está compuesto de muchos tipos de células. Estas células crecen y se dividen para producir nuevas células. A veces, este proceso ordenado de división celular, se descontrola. Estas células que no son necesarias, normalmente mueren en procesos que son regulados. Si este proceso fracasa, puede dar lugar a una masa de tejido denominado neoplasia o tumor. Esta masa tumoral, puede ser benigna (no cancerosa) o maligna (cancerosa).
Los tumores malignos a veces invaden el tejido a su alrededor y se diseminan a otros órganos del cuerpo. Cuando el cáncer se esparce de una parte del cuerpo a otra, se llama metástasis. Las células cancerosas pueden dañar o destruir los tejidos cercanos y desarrollar metástasis, en partes distantes del cuerpo, a través de la sangre o por el sistema linfático.

¿Qué es la Inmunoterapia del Cáncer?
Existen distintos tratamientos para el cáncer: cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal. La inmunoterapia es otro tipo de tratamiento que consiste en generar cambios inmunes. Un equipo del Instituto de Biomedicina, coordinado por el Dr. Jacinto Convit, diseñó un modelo de inmunoterapia (autovacuna) que se formula a partir de las mismas células tumorales del paciente. Esta autovacuna se caracteriza por ser individual y personalizada.

¿Cómo está compuesta la autovacuna?
Para elaborarla, se requiere de al menos 1 gramo del material tumoral, el cual se combina con el producto conocido como BCG, que ha sido ampliamente utilizado en la lucha contra la tuberculosis y como adyuvante a las inmunoterapias de la lepra y leishmaniasis, durante varias décadas. Además, ha sido utilizado además en la inmunoterapia local del cáncer de vejiga. Por último, se combina con la acción de la formalina, basándose en estudios contra el ántrax, realizados por un grupo de investigadores de los Estados Unidos.

¿Cómo llega un grupo del Instituto de Biomedicina a plantearse el estudio de una inmunoterapia para el cáncer?
A través de la experiencia del Dr. Convit, se consideró que el BCG, que ha venido siendo utilizado durante muchos años en la inmunoterapia de la leishmaniasis y la lepra, podría cumplir un rol similar en el cáncer. Su uso combinado con células tumorales del paciente, demostró una influencia muy positiva en el desarrollo de esta inmunoterapia.
Por otra parte, el uso del BCG ha demostrado producir muy pocos fenómenos secundarios, generalmente se limitan a una reacción local inflamatoria que deja una pequeña cicatriz. El BCG ha sido utilizado durante muchos años, en las campañas de inmunización contra la tuberculosis, en millones de personas en todo el mundo, sin consecuencias importantes, principalmente en recién nacidos.

¿Todos los pacientes con cáncer son candidatos?

No. Primero deben calificar dentro de los 4 tipos de cáncer estudiados: mama, colon, estomago y cerebro. Deben tener un informe referido por su oncólogo tratante quien estaría acompañando al paciente a lo largo del tratamiento. El paciente debe ser estudiado por el equipo del Instituto de Biomedicina para ver si su sistema inmune esta capacitado para recibir la vacuna.

¿En cuáles tipos de cáncer se ha aplicado esta autovacuna?
Durante los últimos 3 años, en el Instituto de Biomedicina se ha venido evaluando un pequeño grupo de pacientes, en su mayoría mujeres con cáncer de seno y algunos casos aislados de cáncer de colon, estómago y cerebro.
Con el debido consentimiento informado, firmado, de cada uno de estos pacientes, se les ha aplicado este modelo experimental de inmunoterapia, el cual ha dado resultados alentadores y es totalmente gratuito para el paciente.

¿Qué es necesario para que actúe la autovacuna?
El límite a los efectos de la autovacuna está directamente relacionado con el estado del sistema inmunológico del paciente. En el desarrollo del trabajo se ha encontrado que si la persona vacunada no cuenta con un sistema inmune de nivel adecuado, la vacunación queda sin efecto. Por ello, se realiza una prueba al paciente, previa a la aplicación de la autovacuna, para evaluar su estado inmunológico y determinar si puede pasar a una siguiente fase del estudio.

¿Cómo actúa la autovacuna?
Es fundamental resaltar que la acción de esta autovacuna es curativa y no preventiva. La introducción de esta autovacuna viene mostrando el efecto de ser capaz de actuar efectivamente sobre la enfermedad, estimulando o potenciando el sistema inmune, el cual se encargaría de detectar las células cancerígenas y destruirlas.

¿La autovacuna tiene efectos secundarios?
La autovacuna no produce efectos secundarios importantes. La única reacción que produce es una discreta inflamación a nivel local y un poco de fiebre o dolor de cabeza al siguiente día de su aplicación.

¿Se puede aplicar la inmunoterapia simultáneamente con otros tratamientos como la quimioterapia?
Los dos métodos no se pueden aplicar a la vez. Se ha comprobado esto desde el punto de vista científico. Si el paciente y su tratante quieren colocar quimioterapia, se debe hacer después de haber completado la inmunoterapia.

¿En cuánto tiempo se han apreciado mejorías en los casos tratados?
Se comienzan a ver cambios inmunes (expresión de una mejoría) entre la 1era y 2da dosis, aproximadamente de 2 a 3 meses. Hay pacientes en los cuales pudiese tardar más, dependiendo de la complejidad del caso.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?
La autovacuna se coloca en tres dosis, con intervalos de 6 semanas entre cada aplicación. Si el doctor lo considera, podría aplicarle dosis adicionales de autovacuna, aunque hasta ahora no se ha hecho. Durante la aplicación del tratamiento, se realiza un estricto seguimiento semanal para evaluar la evolución del paciente. Al finalizar este proceso, el paciente pasa a control y se evalúa periódicamente tratando de coincidir con el examen de su oncólogo.

¿Se puede aplicar la inmunoterapia en un cáncer en estado avanzado?
En el desarrollo del cáncer se crea una especie de círculo vicioso, al influir de manera desfavorable sobre el sistema inmune, acelerando el desarrollo de la afección, lo que hace casi imposible su curación en las etapas avanzadas.

¿Cuál es el pronóstico de esta autovacuna en el tratamiento del cáncer?
Esta es una inmunoterapia que está siendo evaluada, por lo cual se requiere de un seguimiento estricto del paciente, tanto por el grupo del Instituto de Biomedicina como por el oncólogo tratante. Se verificarán los resultados a mediano y largo plazo, a fin de determinar la efectividad de este tratamiento. Hasta el momento ha mostrado resultados alentadores para el tratamiento de los cánceres señalados. Actualmente, se busca incentivar a la comunidad médica a sumar voluntades para continuar este estudio.

Recientemente cumplió 97 años el pasado 11 de Septiembre el Dr Jacinto Convit; hombre ilustre que ha dedicado su vida a la medicina y al avance de la ciencia. Nace en Caracas Venezuela en 1913, en la parroquia de la Pastora; desde la redacción de este blog queremos enviarle un cordial saludo y felicidades por este cumpleaños.
Aqui una breve biografía del Dr Convit publicada en su Blog http://biografiaconvit.blogspot.com/ y elaborada por el Dr Oswaldo Carmona.
"Jacinto Convit nació el 11 de septiembre de 1913 en la Parroquia de La Pastora de la ciudad de Caracas. Es hijo de Francisco Convit y Flora García de Convit. Es el segundo de cinco hermanos. Cursó sus estudios de Educación Primaria en el Colegio San Pablo y Educación Secundaria en el Liceo Andrés Bello. En la Universidad Central de Venezuela egresa en octubre de 1938 con el título de Doctor en Ciencias Médicas, a los 25 años de edad.
Se une en matrimonio con Rafaela Marotta D’Onofrio y es padre de cuatro hijos varones: Francisco, Oscar, Antonio y Rafael.



Convit y la Salud Pública: Jacinto Convit se dedicó al estudio de la lepra desde 1937, estimulado por los doctores Martín Vegas y Carlos Gil Yépez. Desde que se graduó de médico comenzó a trabajar como residente en La Leprosería de Cabo Blanco, donde se dedica al estudio de los aspectos clínicos y de laboratorio de la lepra. Fue director de esa institución desde 1943.
Jacinto Convit debe su excelente formación dermatológica a dos grandes maestros: Martín Vegas y José Sánchez Covisa. Es enviado al estado de Sao Paulo (Brasil) por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) en 1945, para conocer los servicios antileprosos de ese país y, al regresar, es designado Director de las leproserías nacionales, cargo que ocupa hasta 1946. Fue el primer director de la División de lepra del MSAS desde su fundación, el 1 de julio de 1946, y desde este cargo dio un vertiginoso impulso a la lucha antileprosa en Venezuela, a través de la creación de 20 servicios antileprosos y 171 dispensarios.
El 1 de enero de 1962 se crea la División de Dermatología Sanitaria, para ampliar las fronteras de la División de Lepra, designación esta última que desaparece.
Convit cambia la orientación de la lucha antileprosa, al evitar el aislamiento compulsorio de los enfermos e implementó el tratamiento ambulatorio y el control y protección de sus contactos.
En 1942, junto a José Sánchez Covisa, Martín Vegas, Juan di Prisco y otros eminentes dermatólogos, funda la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venerología. Fue su primer presidente (1942-1944).
Durante los años 1944 y 1945 viaja a los Estados Unidos para estudiar en la Unidad de Cáncer y Piel de la Universidad de Columbia y en la Universidad Western Reserve (Cleveland, Ohio).
En 1944 Convit se incorpora como dermatólogo del Hospital Vargas de Caracas y en 1958 llega a ser Jefe del Servicio de Dermatología.



Convit y la Docencia
En 1940 inicia su carrera docente, colaborando con la Cátedra de Medicina Tropical de la UCV, enseñando a los estudiantes de Medicina los aspectos clínicos y de laboratorio de la lepra en la Leprosería de Cabo Blanco.
En 1945 ingresa a la Cátedra de Dermatología como instructor y Director del Laboratorio de dicha Cátedra.
En 1950 es nombrado jefe de Clínica Dermatología del Hospital Vargas y en 1958 Convit se encarga de la coordinación de todas las actividades dermatológicas: asistenciales, docentes y de investigación.
En 1967 es creada, bajo su dirección, la Cátedra de Clínica Dermatólogica en la Escuela de Medicina José María Vargas. En 1964 inició el primer curso de Postgrado de Clínica Dermatologica y en 1965 el curso de postgrado de Microbiología Médica. Ambos postgrados han permitido la formación de excelentes especialistas.



Convit, la investigación y el Instituto de Bio-Medicina
En 1972 Convit ve cristalizar la creación del Instituto Nacional de Dermatología. Allí se fusionan coherentemente las actividades del Departamento Sanitario, la Cátedra de Clínica Dermatológica y el Servicio de Dermatología del Hospital Vargas. Este instituto es un centro de intensa actividad científica y cuenta con 20 secciones. En 1976 es Centro Internacional de la OMS/OPS.
En 1984 el Instituto Nacional de Dermatología cambia su nombre por el de Instituto de Bio-Medicina, ya que sus actividades traspasan las fronteras de la dermatología. Es considerado el primer centro del país en producción científica en el área bio-médica. Este Instituto es el reflejo de la personalidad creadora de Convit. Allí laboran más de cuarenta investigadores de diversas profesiones: médicos, químicos, biólogos, bioanalistas, veterinarios y otros.
Jacinto Convit ha hecho aportes de gran relevancia, no sólo en lepra sino en otras patologías como la leishmaniasis visceral y cutáneas, la oncocercosis y las micosis humanas. Sus estudios abarcan los aspectos clínicos epidemiológicos, terapéuticos y de control de estas enfermedades.
Convit ha publicado más de doscientos treinta trabajos de investigación en revistas nacionales e internacionales.



Convit y la Vacuna Una de las contribuciones de Convit que le ha dado más relieve internacional es el desarrollo de un modelo de vacunación contra la lepra. Demuestra por primera vez que una mezcla de Mycobacterium leprae con BCG producía una lisis total del agente de la lepra cuando era inyectado en pacientes lepromatosos. En los últimos años Convit y su grupo de colaboradores ha centrado su interés en el uso en gran escala de la vacuna desarrollada, no sólo para la inmunoterapia de los enfermos lepromatosos y Borderline, sino para la inmunoprofilaxis de los contactos con pacientes lepromatosos. Sus resultados de las experiencias con la vacuna han sido presentados en más de veinte trabajos. Con igual orientación metodológica ha desarrollado la lucha contra la leishmaniasis.



Convit y su proyección mundial
Es amplia la carrera y proyección de la obra de Convit a nivel internacional. El instituto de Bio-Medicina recibe becarios enviados por la OMS/OPS provenientes de América, África y Asia. En 1971 Convit es nombrado por la OMS Director del Centro Cooperativo para el estudio Histológico y Clasificación de la Lepra, dirección que continúa desempeñando.
En 1968 es nombrado Presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (ILA) y reelecto en 1973. En 1968 fue designado Presidente de la International Journal of Leprosy Corporation.
En 1976 fue electo Director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.
Convit ha recibido múltiples homenajes por parte de estudiantes de educación media, quienes lo han designado padrino de sus promociones. También varias promociones de médicos egresados de diferentes universidades nacionales llevan su nombre.
Ha recibido el Premio "Ciencia y Tecnología 1990", otorgado por la República de México, el Premio Español "Príncipe de Asturias", el Premio "José Gregorio Hernández" de la Academia Nacional de Medicina y el "Abraham Horwitz" de la Organización Panamericana de la Salud, así como varios títulos Honoris Causa, tanto de academias nacionales como internacionales.
La Sociedad Venezolana de Microbiología le concede el Premio "Luis Daniel Beauperthuy" el día 6 de noviembre de 1972, por sus grandes aportes a la ciencia universal.
El 21 de febrero de 1991 recibe un merecido homenaje por parte del Congreso Nacional de Venezuela. Ha sido nominado para el Premio Nobel; pero más de una vez ha mencionado que su único sueño es ver la lepra erradicada de la faz de la tierra.

La obra de Convit es producto de un equipo humano de gran talla intelectual. No se cansa de hacer esta aclaratoria. El supo reconocer desde su juventud que el éxito se logra con el trabajo en equipo.
A Jacinto Convit, como dermatólogo, sanitarista, docente e investigador, le corresponde un sitial difícil de superar. Su obra es el producto de un gran esfuerzo y de una gran pasión por la verdad científica. Los que hemos sido sus discípulos vemos en él un ejemplo a imitar y un camino a recorrer.
La Humanidad está en deuda con Jacinto Convit, infatigable trabajador, quien ha dedicado su vida al servicio de la Medicina humana."

Los investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han diseñado un enfoque totalmente nuevo para destruir las células cancerosas. El proceso - desarrollado por Niles Pierce, profesor asociado de matemática aplicada, computacional y bioingeniería en Caltech, y sus colegas - usan pequeñas moléculas de ARN que pueden ser programadas para atacar sólo las células cancerosas específicas, y luego, al cambiar de forma, las moléculas inducen la autodestruccion de las células cancerosas.

En los tratamientos de quimioterapia convencionales para el cáncer, los pacientes reciben medicamentos que no solo destruyen a la célula cancerosa. Por ejemplo, los medicamentos contra el cáncer suelen atacar a las células no cancerosas que se dividen rápidamente, porque la división celular acelerada es un sello distintivo de la mayoría de las células cancerosas. Lamentablemente, la división celular rápida es una característica de las células normales en la médula ósea, tracto digestivo, y los folículos pilosos, por lo que estas células también mueren con la Quimioterapia, dando lugar a una gran cantidad de efectos secundarios debilitantes para el paciente.

Un método mejor, dice Pierce, es la creación de fármacos que primero pueden distinguir las células cancerosas de las células sanas y, a continuación, una vez que esas células han sido identificadas, marcarlas para su destrucción, es decir, producir moléculas que diagnostican células cancerígenas antes de erradicarlas. Este tipo de terapia podría acabar con los efectos secundarios asociados con tratamientos de quimioterapia convencionales. También podría ser adaptado a nivel molecular de los cánceres individuales, haciendolo especifico.

En un trabajo programado para aparecer en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), Pierce y sus colegas describen el proceso. Se emplean moléculas en forma de horquilla, conocidos como pequeños RNAs condicional, que tienen menos de 30 pares de bases de longitud. (Un gen promedio es de miles de pares de bases.)

Este método implica el uso de dos variedades distintas de pequeños ARN condicionales. Uno está diseñado para ser complementario, y de este modo se une a una única secuencia de ARN en una célula cancerosa en particular - por ejemplo, las células de un glioblastoma, un tumor cerebral agresivo. Con el fin de obligar a que la mutación del cáncer, la horquilla de RNA debe abrir - cambio de la molécula de una forma a otra - que a su vez, expone una secuencia que puede espontáneamente unirse a la segunda forma de horquilla de RNA. La apertura de la horquilla segundos después muestra una secuencia que se une al primer tipo de horquilla, etc.

De esta manera, la detección del marcador del cáncer de RNA pone en marcha el auto-ensamblaje de un larga cadena doble de polímeros de ARN. Como parte de una respuesta inmune innata antivirales, las células de la defensa contra la infección humana con una proteína llamada proteína kinasa R (PKR) que buscaria ARN viral de doble cadena, que no deben estar presentes en las células humanas sanas. Si se detecta el PKR hecho por el ARN de doble cadena dentro de una célula, la proteína desencadena una vía de la muerte celular para eliminar la célula. "Los pequeños RNAs condicionales engañan a las células cancerosas y la inducen a la autodestrucción mediante una selección de la formación de una doble cadena de polímeros de ARN que imitan el ARN viral", dice Pierce. "No hay, sin embargo, ningún virus."

Pierce y sus colegas probaron el proceso en las células humanas cultivadas en laboratorio que provenian de tres tipos de cáncer: glioblastoma, cáncer de próstata, y el sarcoma de Ewing (un tipo de tumor óseo). "Se utilizaron tres diferentes pares de pequeños ARNs condicionales", con cada par diseñado para reconocer un marcador en uno de los tres tipos de cáncer, explica. "Las moléculas causaron una caída de 100 veces en el número de células cancerígenas que contenian el ARN dirigido marcadores del cáncer, pero no una reducción medible en células que carecen de los marcadores".

"Conceptualmente", dice Pierce, "pequeños RNAs condicionales proporcionan un marco versátil para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de una célula a la vez dentro del cuerpo humano.

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Investigadores de la Universidad de California, de la Escuela de Medicina de San Diego han identificado el mecanismo molecular que hace que los ácidos grasos omega-3 sean tan eficaces en la reducción de la inflamación crónica y resistencia a la insulina.
El descubrimiento podría conducir al desarrollo de un tratamiento simple complementando la dieta de muchos de los más de 23 millones de personas que sufren de diabetes y otras condiciones en USA.

Jerrold Olefsky, MD, y sus colegas identificaron un receptor clave en los macrófagos abundantes en la grasa corporal de obesos. La obesidad y la diabetes están estrechamente correlacionados. Los científicos dicen que los ácidos grasos Omega-3 activan este receptor de los macrófagos, dando lugar a amplios efectos anti-inflamatorios y mejorando la sensibilidad de insulina sistémica.

Los macrófagos son globulos blancos especializados que se fagocitan y digieren los desechos celulares y agentes patógenos. Parte de esta respuesta del sistema inmunitario consiste en los macrófagos secretan citoquinas y otras proteínas que causan inflamación, un método para la destrucción de las células y los objetos percibidos como nocivos. El tejido graso de los obesos contiene una gran cantidad de estos macrófagos produciendo gran cantidad de citocinas. El resultado puede ser la inflamación crónica y el aumento de la resistencia a la insulina en las células vecinas demasiado expuestas a las citocinas. La resistencia a la insulina es la condición física en la que la hormona insulina natural se vuelve menos eficaz para regular los niveles de azúcar en la sangre en el cuerpo, dando lugar a innumerables problemas de salud y a menudo graves,como la Diabetes mellitus tipo 2.

Olefsky y sus colegas observaron en los receptores celulares conocidos para responder a los ácidos grasos. Con el tiempo se redujo su enfoque a un receptor la G-proteína llamada GPR120, una de una familia de moléculas de señalización que participan en numerosas funciones celulares. El receptor GPR120 sólo se encuentra en macrófagos pro-inflamatorias en células adiposas maduras. Cuando el receptor está apagado, el macrófago produce efectos inflamatorios. Sin embargo, expuestos a ácidos grasos omega-3, concretamente el ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), el receptor es activado GPR120 y genera un fuerte efecto anti-inflamatorio.

"Es sólo un efecto increíblemente potente", dijo Olefsky, profesor de medicina y decano asociado de asuntos científicos de la Universidad de California de la Escuela de Medicina de San Diego. "Los ácidos grasos omega-3 encienden el receptor, destruyendo a la respuesta inflamatoria."

Los científicos llevaron a cabo su investigación con cultivos celulares y ratones, algunos de estos últimos genéticamente modificados para carecer del receptor GPR120. Todos los ratones fueron alimentados con la dieta rica en grasa, con o sin suplementación con ácidos grasos omega-3. El tratamiento de suplementación inhibe la inflamación y la sensibilidad mejorada a la insulina en ratones obesos ordinaria, pero no tuvo ningún efecto en ratones knock-out GPR120. Un agonista químico de los ácidos grasos omega-3 produjo resultados similares.

"Esta es la naturaleza del trabajo", dijo Olefsky. "El receptor evolucionado para responder a un producto natural - Omega-3 ácidos grasos - para que el proceso inflamatorio puede ser controlado. Nuestro trabajo muestra como los aceites de pescado con seguridad hacen esto, y sugiere una posible manera de tratar los graves problemas de inflamación en la obesidad y en condiciones como la diabetes, el cáncer y la enfermedad cardiovascular a través de la suplementación dietética simple. "

Sin embargo, dijo Olefsky se requiere más investigación. Por ejemplo, no está claro cuánto aceite de pescado constituye una dosis segura y eficaz. El alto consumo de aceite de pescado se ha relacionado con mayor riesgo de hemorragia y los accidentes cerebrovasculares en algunas personas.

En caso de los aceites de pescado resultaría poco práctico como agente terapéutico, dijo Olefsky la identificación del receptor GPR120 significa que los investigadores puedan trabajar hacia el desarrollo de un fármaco alternativo que imita las acciones de DHA y EPA y ofrece los mismos efectos anti-inflamatorio.

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